miércoles, 16 de febrero de 2011

Repercusiones

El libro fue presentado en Peñaranda de Bracamonte escasos días antes de que se cumpliese el 70º aniversario del fusilamiento colectivo de cinco de las víctimas de la represión desatada por los sublevados, a modo de pequeño homenaje a ellos y a todas las injustificables víctimas de aquella violencia.El propio acto de presentación sirvió para aclarar directamente un enigma que llevaba más de 70 años sin respuesta. 


María tenía 7 años cuando, el 19 de noviembre de 1936, se llevaron de casa a su padre, Felipe Sánchez, encerrándole junto a su hermano y otros paisanos en el improvisado cuartel de la Guardia Cívica. Ella se acercaba a llevarles comida hasta que un día la dijeron “No vengáis más a traerles comida, que ya no están”. Nunca más supo de él. Como ella, así se quedaron otros 6 hermanos y muchos primos. Desde entonces, no había dejado de vivir cada día, de indagar y preguntarse dónde está su padre, al que suponía asesinado desde aquel mismo día.

El trabajo hecho para escribir este libro, y otras investigaciones cruzadas en marcha, me permitieron decirle que es casi seguro que su padre fue asesinado el 3 de diciembre de 1936 en el sitio llamado “El Pollo”, dentro de un pueblo llamado Calvarrasa de Abajo, exactamente a sólo 30 kilómetros de donde ella ha pasado estos 70 años, y que, al parecer, allí sigue, con sus restos enterrados como “desconocido” en el cementerio, pero fácilmente identificable, por lo que quedó reflejado en el registro de defunciones después de encontrar varios cadáveres en el campo. La aparición de los cuatro cadáveres figura inscrita en el registro civil de este pueblo, lo cual no era nada habitual en ese momento por aquellos lugares. Están inscritos como desconocidos, pero la detallada descripción que figura permite afirmar con casi total exactitud que se trata de ellos.
Fue asesinado junto a su hermano, el maestro peñarandino Juan Artacho, ambos también padres de familia muy numerosa, y otro llamado Basilio, de la banda municipal de música.
Por el itinerario seguido, es decir desde Peñaranda hacia Salamanca, cabe suponer que la partida de asesinos era o había salido de esta ciudad.

Estoy seguro de que, ese 18 de mayo de 2007, más de 70 años después, María Sánchez “la Nona”, volvió a casa con 77 inevitables años, pero con algo más de tranquilidad en su espíritu.

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